Pronósticos
Hay tanto nerviosismo como tiempo queda hasta las elecciones del próximo 23 de mayo, cuando tengan lugar las municipales y las autonómicas, que es mucho.
En 2027 habrá también elecciones generales, pero no sabemos cuándo, nadie lo sabe más allá de que tienen que ser antes de agosto. Es posible que coincidan unas y otras. O no. Dependerá de los vaticinios, sin cocinar, que Sánchez tenga sobre la mesa, de los consejos de sus gurús, pero también de cómo esté la cosa por entonces. A día de hoy, lo más fácil es pensar que los escándalos de corrupción que cercan al presidente harán inevitable un adelantamiento. Pero eso es no conocer ni a Sánchez ni los tiempos de la política.
Publicaba el diario El Mundo el pasado sábado una interesantísima entrevista de nuestro paisano Raúl Conde, uno de los más destacados periodistas que ha dado esta provincia, a Juan Jesús González, catedrático de Sociología en la UNED, uno de los analistas electorales más finos, rigurosos y acertados que hemos tenido nunca. Decía el entrevistado que “al Gobierno de Sánchez no lo tumbará la corrupción, sino el coste de la vida”. Así ha sido siempre. Los gobiernos, en España, no caen por la corrupción, sino cuando la economía se pone cuesta arriba. Les pasó a González, en los años 90, y a Zapatero, incapaz de hacer frente a la crisis. Rajoy, de no haber perdido la moción de censura, tampoco hubiera sido desalojado por la sentencia del caso Gürtel. Los españoles, nos pongamos como nos pongamos, sólo estamos por el cambio cuando la realidad afecta a nuestro bolsillo. Serán, por tanto, la inflación y el problema de la vivienda; no la corrupción de estas semanas, que dentro de un año serán un lejano eco casi apagado.
Publica Nueva Alcarria una encuesta sobre las prospectivas electorales a nivel municipal y autonómico. Es muy pronto, y como toda encuesta no es más que una foto del momento en que fue realizada. No aparece el efecto ZP, que será coyuntural, aunque sí el de la zona azul, que también lo es. Ya veremos qué queda entonces y qué otras cosas aparecen por el camino. Sí hay algunas cosas claras: que el desgaste del gobierno municipal es para el PP y no para Vox, algo que debería hacer reflexionar a los primeros, que el voto a la izquierda del PSOE no irá mucho más allá de lo que hay ahora si se divide en dos o tres grupos, que la opción de Alberto Rojo sigue teniendo tirón y, en definitiva, que queda tiempo, mucho tiempo.