Un incendio en una vivienda en el año 1983 conmocionó al barrio de Castilla de Guadalajara
En la ciudad de Guadalajara se produjo un pavoroso incendio en una vivienda del primer piso del número 93 de la calle General Miguel Moscardó Guzmán , llamada en la actualidad como Brianda de Mendoza y Luna, que dejó a una familia entera en la calle y con todos sus enseres hechos cenizas.
Cuando se producen desgracias por incendios, riadas u otras circunstancias, es cuando sale a relucir la solidaridad del conjunto de la sociedad hacía las personas afectadas. Lo hemos comprobado hace un año cuando una violenta Dana en la región levantina y de Castilla- La Mancha terminó con la vida de muchas personas y dejó sin hogares a multitud de familias de diversas localidades de ambas comunidades. Fue el momento en el que la sociedad española se volcó de manera solidaria con las zonas afectadas, intentando que el dolor hacia los afectados no fuera tan profundo.
En la ciudad de Guadalajara se produjo un pavoroso incendio en una vivienda del primer piso del número 93 de la calle General Miguel Moscardó Guzmán , llamada en la actualidad como Brianda de Mendoza y Luna, que dejó a una familia entera en la calle y con todos sus enseres hechos cenizas.
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Todo comenzó en las primeras horas de la fría mañana del 15 de febrero del año 1983. Unos vecinos que se acercaban al Centro de Jubilados de la Asociación de Castilla observaron como de una de las ventanas de la vivienda perteneciente a Teodoro Yela y a María Ángeles Pastor salía una intensa humareda, por lo que de inmediato desde la asociación de jubilados llamaron al servicio de bomberos municipales y dieron la voz de alarma para socorrer a las personas que había en su interior.
Tres vecinos lograron entrar en la vivienda tras abrir la puerta una hija de la familia y, de manera heroica, pudieron salvar la vida de una niña menor que se encontraba en una de las habitaciones totalmente llena de humo. Momentos después se personaron los bomberos municipales, que tras una ardua labor, lograron apagar el incendio y evitar que se extendiera al resto de las viviendas. Comprobaron igualmente que la vivienda estaba totalmente calcinada y que el origen del incendio había sido en la mesa del salón de la casa, la cual llevaba incorporado un brasero eléctrico que había prendido fuego a causa de un cortocircuito. Ante el peligro de la caída de los techos de la vivienda, el aparejador municipal aconsejó a los servicios municipales de obras el inmediato apuntalamiento de la totalidad de la vivienda para evitar males mayores.

Cuando la propietaria de la vivienda regresó a su morada y comprobó como el incendio era en su casa sufrió un desvanecimiento teniendo que ser atendida por una ambulancia que se había desplazado al lugar e igualmente el psicólogo municipal la tranquilizó, al informarle que sus hijas se encontraban en perfecto estado de salud y que únicamente habían tenido que ser asistidas por fuerte inhalación de humo.
El propietario de la vivienda, Teodoro Yela, se encontraba en el momento del incendio trabajando en la fábrica de Vicasa de la localidad de Azuqueca de Henares; cuando le transmitieron la triste noticia del incendio de su vivienda, y una vez que le llevaron al lugar del suceso, también tuvo que ser atendido por los servicios sanitarios al sufrir un desmayo. Esa misma mañana una trabajadora social del Ayuntamiento de Guadalajara se trasladó al lugar del incendio, consiguiendo alojar a la totalidad de la familia en una pensión de la ciudad arriacense.
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Aparte de la ayuda y solidaridad por parte de todos los servicios municipales, la Asociación de Vecinos Castilla, a la cual pertenecían como socios la familia afectada por el incendio, se hizo cargo de todos los gastos de reparación de la vivienda a través de una cuota extraordinaria de los asociados e igualmente de numerosas aportaciones económicas de numerosos vecinos de Guadalajara. En la actualidad, y pasados más de cuarenta años del trágico incendio, todavía pueden observarse en los ladrillos de la ventana de la fachada las huellas de la intensa humareda que provocó las llamas del intenso fuego.