02/05/2021 / 10:18
Eduardo Díaz


Imagenes

Un lugar muy recordado en Guadalajara... Las Cuevas de El Clavín

En el año 1965 el conocido promotor madrileño Jesús Vereda Librero, eligió este lugar para la construcción de chalets y viviendas unifamiliares para la descongestión y recreo de las ciudades de Madrid y Guadalajara.


POR EDUARDO DÍAZ 

Muy cercana a la conocida montaña de San Cristóbal se encontraba el paraje del Monte del Clavín a muy pocos kilómetros de Guadalajara. Era un lugar en el que predominaban los chopos, los nogales, las zarzamoras floridas y  los olivos. También era utilizado en las labores de pastoreo e incluso existían cuevas en donde se guardaba el ganado ovino.

En el año 1965 el conocido promotor madrileño Jesús Vereda Librero, eligió este lugar para la construcción de chalets y viviendas unifamiliares para la descongestión y recreo de las ciudades de Madrid y Guadalajara. Con el paso del tiempo se formó el Complejo Residencial del Clavín con un inicio de 519 parcelas y una extensión media de 800 metros cada una de ellas, que pertenecían a los términos municipales de Chiloeches y Guadalajara. El suministro de agua era aportado por el depósito de La Pedrosa, muy cercano al actual Hospital Universitario de Guadalajara, que en la actualidad sigue abasteciendo del líquido preciado a esta singular urbanización.

 

Este dinámico empresario convirtió unas antiguas cuevas que servían de refugio de animales en un moderno complejo de restauración al cual denominó: “Las Cuevas del Clavín”. El comedor del restaurante era presidido por un espectacular mural pictórico del inolvidable artista local, Carlos Santiesteban Montero, que representaba una alegoría a la fiesta andaluza. Destacaba igualmente una larga barra a la entrada de la Cueva que servía para el disfrute de los clientes en sus tertulias y conversaciones acompañados de sus consumiciones. El último de los departamentos era una amplia discoteca que servía para el baile y los espectáculos musicales que se celebraban en dicho lugar. Dada la originalidad del establecimiento fueron muchas las bodas, bautizos y comuniones que se celebraron en las singulares Cuevas. Como anécdota muy curiosa cabe recordar que a los pocos años de inaugurarse el establecimiento se celebró un enlace matrimonial entre un fallero valenciano y una joven arriacense. Poco antes del convite y a la llegada del coche de los novios, en la explanada exterior de las Cuevas, se instaló y se dio fuego a una pequeña falla que causó la admiración de los invitados y de los primeros vecinos que empezaban a poblar la urbanización. Unos de los principales gestores de las Cuevas del Clavín fue el empresario local Ramón Llorente Vacas, que igualmente regentaba el restaurante el Ventorrero en pleno centro de Guadalajara. Debido a su habilidad en las relaciones públicas logró traer al interior de las Cuevas a artistas de la Talla de Rocío Jurado, Masiel, Paloma San Basilio y a los mejores magos de la década de los 70.

El final de las Cuevas del Clavín se produjo cuando la normativa de espectáculos públicos exigió de manera inapelable una salida de emergencia, lo cual por las características del establecimiento era totalmente imposible de realizar. A día de hoy todavía están presentes en muchas familias de Guadalajara y su provincia los recuerdos de las emotivas celebraciones que se realizaron en estas emblemáticas Cuevas del Clavín.


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