05/06/2022 / 11:05
Araceli Martínez Esteban /Doctoranda UAH en Estudios Interdisciplinares de Género y exdirectora del Instituto de la Mujer en CLM


Imagenes

Un mal recuerdo

Aurora Arnáiz entra en la cárcel de Guadalajara con su bebé, Carlos, que se encontraba gravemente enfermo. Unas semanas más tarde el niño muere sin haber recibido ningún tipo de ayuda médica.


En esta sección de Vindicaciones de la historia de las mujeres solemos enfatizar la importancia de Guadalajara −unas veces determinante, otras como telón de fondo− en las situaciones a las que tuvieron que hacer frente nuestras protagonistas. Normalmente la ciudad o la provincia, según el caso, quedan bien paradas, pero en esta ocasión formará parte de un duro y triste recuerdo.

Aurora Arnáiz Amigo ha sido una eminencia en el campo del derecho constitucional, pero no aquí, sino en México, pues en 1939 se vio obligada a huir de España camino de un exilio del que ya no regresó nunca. El año de su muerte, acaecida en 2009, la Universidad Nacional Autónoma de México de la que era profesora le rindió un sentido homenaje que nos da cuenta de cuán admirada fue como jurista, docente y luchadora por la libertad: «Sus afanes juveniles convergieron con las luchas y esperanzas alentadas en esos tiempos, en los que las voluntades y esfuerzos por las mejores y más justas causas del pueblo español, contaron con algunas de las generaciones más brillantes de hombres y mujeres que España ha dado el mundo”.

Sin embargo, su figura queda desdibujada en su país de origen, España, donde fue una destacada dirigente antifascista. Nació en Sestao en una familia de fuertes convicciones socialistas, de hecho su padre participó activamente en la huelga de 1917. En Bilbao realizó estudios de perito mercantil y, también, preparó el Bachillerato en la academia de Juana Whitney, la madre de una de las mujeres por las que más respeto siento: María de Maeztu, la gran pedagoga y feminista que dirigió la Residencia de Señoritas y fundó el mítico Lyceum Club. 

Con posterioridad se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de Derecho. Allí vivió durante un tiempo en la mencionada Residencia de Señoritas, donde llevaba a cabo diversas actividades de servicio para poder sufragar los gastos de su estancia. Tras el golpe de estado de 1936, se involucró en la organización de la primera columna de las Juventudes Socialistas Unificadas (Arnáiz formó parte del Comité Ejecutivo Nacional de esta entidad, siendo la única mujer del mismo y, al igual que la mayoría de sus dirigentes, acabó integrándose en el PCE), la cual se instaló en al Alto de los Leones para intentar parar a la tropas del general Mola 

En 1937, se casa con su compañero de militancia José Cazorla, que un año después es nombrado gobernador civil de Guadalajara. Precisamente, cuando en 1939 el coronel Casado (militar leal a la República) decide constituir en Madrid el Consejo Nacional de Defensa con la intención de negociar con Franco la rendición republicana en vista de la imposibilidad de ganar la guerra, así como por la desconfianza que ocasionaban las relaciones de Negrín y el Partido Comunista con Stalin, el matrimonio de José y Aurora es detenido y encarcelado por orden de Cipriano Mera −afín a Casado y al mando del IV Cuerpo del Ejército de la República situado en Alcohete− para que no interfiriera en contra de esa operación.

Aurora Arnáiz entra en la cárcel de Guadalajara con su bebé, Carlos, que se encontraba gravemente enfermo. Unas semanas más tarde el niño muere sin haber recibido ningún tipo de ayuda médica. La desesperación de esa madre hubo de ser indescriptible.

Debido a la victoria del franquismo, las autoridades republicanas liberaron a Aurora Arnáiz y su marido, que tomaron la decisión de separarse con el fin de ampliar sus posibilidades de supervivencia. Así, mientras que Cazorla se incorporó a la resistencia antifranquista de Madrid, siendo fusilado en 1940, Arnáiz logró escapar a Francia. En París la situación se fue haciendo cada vez más insostenible (tanto por la presión de la policía sobre las personas refugiadas como por la inminente invasión de los nazis), de manera que se vio obligada a huir nuevamente hasta que terminó recalando en México. 

En el país azteca retomaría sus estudios de Derecho, llegando a alcanzar la primera cátedra ocupada por una mujer en Teoría General del Estado. Los reconocimientos recibidos por su casi sesenta años de dedicación al estudio, la enseñanza y la divulgación del pensamiento jurídico fueron profusos. Además, en México conocería al que se convertiría en su segundo esposo, con quien tuvo dos hijos.

Las publicaciones académicas de Aurora Arnáiz son abundantes y prestigiosas, aunque es con Retrato hablado de Luisa Julián (el nombre falso que adoptó al salir de España), con la que logró en 1995 abrir el candado que cerraba el cofre de sus memorias de la guerra civil, tan dolorosas que no se atrevió a romper el silencio hasta más de medio siglo después. 


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