Un nuevo viaje ilustrado a la Alcarria: el histórico-arqueológico de Cornide (1793-1795)
on motivo de uno de sus viajes a Saelices, 1793 pasó por primera vez por la Alcarria, si bien sus dos viajes experimentales hechos a nuestra actual provincia tuvieron lugar uno y dos años después, respectivamente”
Como habrán advertido los lectores asiduos a esta columna mensual, he venido dedicando las tres últimas entregas a ensayar sobre otros tantos viajes y viajeros de tiempos de la Ilustración que, en las últimas décadas del siglo XVIII, recorrieron la Alcarria, bien en tránsito hacia otros lugares o como destino final, dejando significativas notas escritas. En unos casos, publicadas, y en otros, permaneciendo largo tiempo inéditas. En ellas se recogían avatares, observaciones realizadas, conocimientos adquiridos y valoraciones de su experiencia viajera alcarreña. En la entrega de marzo pasado relatamos y comentamos el viaje de Antonio Ponz en 1769 por estas tierras. En la de abril, nos centramos en el que el fabulista Tomás de Iriarte hizo en 1781. Hoy, en este “Guardilón” de mayo, vamos a interesarnos sobre los viajes que, entre 1793 y 1795, hizo a la Alcarria y al Valle del Henares el notable historiador y arqueólogo gallego, José Cornide.
Lo primero que considero justo destacar y reconocer es que, si me ha sido posible acceder con facilidad a los memoriales y la documentación de los viajes de Cornide por la Alcarria, es gracias al gran trabajo que, a finales del siglo XX, hizo sobre ellos la actual catedrática de la UAH, Margarita Vallejo Girvés, adscrita al departamento de Historia y Filosofía. La entonces profesora titular de historia antigua en la UAH, comenzó a estudiar y divulgar los viajes de Cornide por el actual territorio de la provincia de Guadalajara en una detallada comunicación que aportó al V Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, celebrado en 1996. Aquel primer trabajo de la profesora Vallejo fue posteriormente ampliado y convertido en un librito, coeditado por la propia UAH y Aache ediciones en 1999, titulado Los viajes de Cornide por la Alcarria. Viajes histórico-arqueológicos por las tierras de Guadalajara (1793-1795). La breve biografía de Cornide, escrita por Antonio Gil Merino y publicada en 1992 en La Coruña, también nos ha sido de mucha utilidad para conocer a este importante personaje del que hoy nos ocupamos por ser un notable viajero ilustrado por la Alcarria que, además, dejó amplias referencias escritas de su paso por aquí, como después veremos. Los manuscritos de Cornide sobre sus viajes alcarreños que hizo aflorar a la comunidad investigadora la profesora Vallejo, estaban inéditos y custodiados en la Real Academia de la Historia (RAH), de la que el ilustrado gallego fue secretario, bibliotecario, anticuario y revisor general.
José Cornide. Grabado de cuevas.
Antes de centrarnos en los viajes alcarreños de Cornide, vamos a acercarnos, si quiera someramente, a su vida y obra. Además de conveniente, lo creo necesario porque los principales protagonistas de los viajes son los viajeros mismos y sus circunstancias personales imprimen carácter al propio viaje y a la memoria que de él queda. José Andrés Cornide de Folgueira y Saavedra, nombre completo de nuestro protagonista, nació en La Coruña en 1734 y murió en Madrid en 1803. Fue un gallego militante-no conozco a ninguno que no lo sea; será cosa de la saudade y la morriña que, como las meigas, haberlas, haylas- que vivió entre su ciudad natal y Santiago de Compostela gran parte de su vida, llegando a ser regidor de ambas ciudades. Se residenció en Madrid en 1789, donde vivió ya hasta su muerte, acontecida 14 años después. Fue un hombre típicamente ilustrado, antropocentrista, docto e inquieto por el conocimiento, la experimentación y la aventura. Gracias a sus importantes investigaciones, el Faro romano de Hércules, de La Coruña, fue el primer monumento antiguo de España restaurado. Además de historiador y filósofo, también fue un gran naturalista, experto conocedor de la obra de Plinio el Viejo en esta materia, así como de la de Claudio Ptolomeo. Precisamente, su dominio de las lenguas y las culturas clásicas, le llevaron a ser el principal estudioso de la huella romana y, sobre todo, de sus vías de comunicación en la península ibérica, partiendo del conocido “Itinerario de Antonino”, hecho que, fundamentalmente, motivó sus viajes alcarreños. Estas breves referencias biográficas sobre Cornide, es necesario concluirlas destacando que fue uno de los principales impulsores de la primera medida legislativa sobre conservación del patrimonio monumental y arqueológico que se promulgó en España, y una de las primeras de Europa, la Real Cédula de 6 de julio de 1803.
Como ya hemos dicho, Cornide trabajó con especial empeño y dedicación sobre el itinerario de Antonino, lo que le llevó a recorrer gran parte de la península. En ese contexto investigador sobre las vías de comunicación y la Celtiberia romanas, la RAH le encomendó investigar sobre la importante ciudad de Segóbriga, localizada en el paraje de Cabeza de Griego, en Saelices (Cuenca). Con motivo de uno de sus viajes a Saelices, en 1793 pasó por primera vez por la Alcarria de Guadalajara, si bien sus dos viajes expresamente hechos a nuestra actual provincia tuvieron lugar uno y dos años después, respectivamente. El primero fue su Viaje a la Alcarria Alta, en octubre de 1974, y, el más amplio e importante, lo tituló en sus anotaciones Viaje executado en el mes de septiembre de 95 desde Madrid a Sigüenza por la Alcarria para determinar la posición geográfica de la Celtiberia.
En su primer viaje alto-alcarreño, Cornide recorrió el valle del Henares y la Alcarria, alternando ambos territorios. En él, buscando vías romanas de comunicación entre Segóbriga y Segontia, especuló con la localización de Caraca, ciudad romana citada por Plutarco cuando recoge la estratagema por la que Sertorio venció a los naturales de esta “mansio” que hoy ya está fuera de dudas que se localizaba en el Alto de la Muela, en Driebes. Como es sabido, durante un tiempo, incluso hasta épocas relativamente recientes, se consideró que Caraca estaba en la ciudad de Guadalajara, hasta el punto de que el actual diccionario de la RAE, aún mantiene, erróneamente, esta definición sobre el gentilicio de “caracense”: De Caracca, antigua ciudad hispana, supuestamente la actual Guadalajara. Cornide dejó en el aire la duda de si Caraca era Guadalajara o Carabaña y el río “Tagonis” citado por Plutarco era el Tajo o el Tajuña. En su segundo viaje, también especuló con las localizaciones de otras dos “mansios” incluidas en el itinerario de Antonino en la actual Guadalajara: Caesada (en el entorno de Hita, que Cornide pensó que podría estar en el Alto de la Muela, en Alarilla) y Segontia (en el entorno de Sigüenza, un enclave aún hoy en día no localizado exactamente pues está descartado que esa ciudad romana se asentara en el mismo lugar en el que radica la actual Sigüenza).
El segundo, más amplio y duradero viaje de Cornide por el Valle del Henares y la Alcarria, el de principios del otoño de 1795, tuvo una duración de 7 días, entre el 23 y el 29 de septiembre. La primera jornada la dedicó a llegar desde Madrid a Alcalá y Anchuelo. El día 24, como Antonio Ponz, entró en la provincia por Pozo de Guadalajara y después visitó Aranzueque y Tendilla, pueblo del que dijo que tiene una calle principal y una plaza con una iglesia que a estar concluida, sería de las mejores del Arzobispado. La falta de conexión y fractura entre la torre y la nave de esta iglesia, actualmente siguen dándole ese mismo aspecto de inacabada. El día 25 lo dedicó a conocer con detalle el Santuario de la Salceda, situado en el límite de los términos de Tendilla y Peñalver, del que dijo que “es bastante pobre en edificios”, destacando solo la iglesia “bastante regular y con buen camarín, aunque lleno de pinturas malas y medianas”. La jornada la concluyó en Budia. Al día siguiente, el viaje fue intenso y largo, yendo desde Budia a la Olmeda del Extremo, por la “Galiana” de la mesta-creado su concejo en 1273 por Alfonso X en el cercano Gualda-, y desde allí a Sigüenza, tras pasar por Masegoso, las Inviernas y Algora. Obviamente, Cornide iba siguiendo el posible trazado de la vía que enlazaba Segóbriga con Segontia, como ya hemos dicho, que actualmente se identifica en parte con la llamada “Ruta de la Lana”. De este amplio trayecto del viaje, el viajero gallego se queja de la dureza del camino, especialmente del tramo “de Las Inviernas a Sigüenza pues casi se puede decir que se viaja por la Arabia pétrea, particularmente al bajar a La Cabrera”. A la profesora Vallejo, y comparto esa apreciación, le llamó la atención que el “puente y la alcantarilla” romanos que hay en esa zona que antecede a Sigüenza, aún hoy en día conservados, no los reflejara Cornide en sus notas, dados sus conocimientos y misión romanistas. En Sigüenza, según hemos anticipado, procuró localizar la antigua Segontia romana, pero no le dieron razón del lugar exacto donde se localizaba “Villa Vieja”, uno de sus posibles emplazamientos, según Gaspar Barreyros, que Cornide descartó simplemente por su morfología y extensión, inclinándose más bien porque estuviera en el “Cerro del Otero”, entre Alcuneza y Guijosa, casi por adivinación pues ni siquiera lo visitó. Lo que hizo fue mandarlo visitar a través de un corresponsal que tuvo en la zona y con el que se carteó varias veces, misivas que aportó en sus estudios la profesora Vallejo, además de los ya citados manuscritos de las notas del propio Cornide que custodia la RAH. Este dijo de Sigüenza que “no tiene señales de ser Pueblo Romano”. Al día siguiente, partió de Baides por Mandayona, Bujalaro, Jadraque, Miralrío, Casas de San Galindo, Padilla e Hita. El penúltimo día pasó por Cañizar, Monasterio de Sopetrán, “Torrecilla” del Burgo, Torija, Aldeanueva, Centenera, Lupiana y Horche y el último, el 29, regresó a Madrid a través de Yebes, Valdarachas y Pozo de Guadalajara.
Con estos tres viajes de tiempos de la Ilustración, queda claro que, si el coronel de la novela de García Márquez no tiene quien le escriba, la Alcarria sí que ha tenido y tiene quien la viaje. Y escriba.