Una cátedra para el Arcipreste de arciprestes


La Universidad de Alcalá y la Diputación Provincial de Guadalajara crearon en 2023 la ‘Cátedra Arcipreste de HIta’ cuya actividad se ha venido prolongando por convenios anuales.

La Universidad de Alcalá, inicialmente a través de su Fundación General y posteriormente de su Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, y la Diputación Provincial de Guadalajara, por mediación de su Servicio de Cultura, crearon en 2023 la ‘Cátedra Arcipreste de Hita’, cuya actividad se ha venido prolongando a través de la suscripción de convenios anuales en 2024 y 2025. Me consta que es intención de ambas partes que en 2026 se suscriba uno nuevo para continuar con la labor de esta cátedra cuyo “objetivo principal es la promoción de actividades relacionadas con la formación, la investigación, el conocimiento y la difusión de la cultura y la obra medieval de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, y el Libro de buen amor”. La directora de la cátedra es Soraya García Esteban, profesora y doctora adscrita al Departamento de Filología Moderna de la UAH y persona estrechamente vinculada a la villa de Hita, amén de activa y experta conocedora de la figura y la obra del Arcipreste de los arciprestes. Así, con cierta licencia y abusando un tanto del pleonasmo, podríamos llamar a Juan Ruiz, pues cuando se habla de este cargo eclesial, siempre se recuerda al de Hita y, en todo caso, al de Talavera, también escritor como el hiteño, si bien en el caso de Alfonso Martínez de Toledo, el talabricense, ya prerrenacentista y no pleno medieval. 

La importancia del Libro de buen amor es ciertamente capital, hasta el punto de que está considerado por los más reputados filólogos hispánicos como uno de los tres pilares, junto con El Quijote y La Celestina, de la literatura castellana entre la Edad Media y el Renacimiento, obras que comparten el tratamiento del amor en sus respectivos contextos temporales a través de sus singulares y particulares géneros, lenguajes y estilos. Cabe significar que el territorio de la actual provincia de Guadalajara fue, desde los balbuceos del entonces naciente español y durante todo el medievo, una fuente de fértil inspiración para los literatos pues ya una de las primeras jarchas mozárabes citaba a Guadalajara-“Des cuand myo cidiello vení, tanta albaixara, cual rayo de sol eixid en Wad-al-hayara”-, el Cantar de Mio Cid discurre en parte por la mitad norte y el este de la provincia, don Juan Manuel, el autor de El Conde Lucanor, dejó señera huella en estas tierras, especialmente en Cifuentes, cuyo castillo lleva su nombre, y el Marqués de Santillana, pese a nacer en Carrión de los Condes, aquí vivió, escribió y murió, dejando, además, una de las mejores bibliotecas de la Europa de su tiempo. Si a las obras y autores ya citados sumamos el Arcipreste de Hita y su Libro de buen amor, coincidirán conmigo en la importancia que para la literatura castellana, en sus primeros siglos de andadura, han tenido las tierras de Guadalajara que yo llamo las guadalajaras porque no son uniformes, sino variadas y llenas de singularidades.

Grabado de la edición crítica y artística del 'Libro de Buen Amor' de Criado de Val y Naylor. Editorial Aguilar, 1976.

Antes de comentar algunas cuestiones, no siempre pacíficas como veremos más adelante, del Arcipreste y su obra, para ponderarla debidamente considero necesario referirme a las más relevantes valoraciones críticas que el Libro de buen amor ha merecido de algunos reputados filólogos. En primer lugar he de citar a Marcelino Menéndez Pelayo, quien, con sus ensayos, fue uno de los críticos que puso en primera línea de estudio esta obra, probablemente escrita entre 1330, fecha en la que se data su primera versión, y 1343, año de la definitiva. Menéndez Pelayo sostiene que la del Arcipreste de Hita es “una crónica de la Castilla medieval” y una “biografía verdadera de un clérigo malintencionado dedicado a una vida licenciosa y alegre”. Por su parte, Ramón Menéndez Pidal, sigue la línea del anterior, si bien incide en el didactismo y no solo en el autobiografismo de la obra. El de Félix Lecoy está considerado como uno de los estudios más detallados y rigurosos del Libro de buen amor al que relaciona con la tradición medieval cristiana europea y opina que se trata de una miscelánea de piezas escritas por Juan Ruiz, utilizando la forma biográfica como recurso y género. Américo Castro ve en la obra del Arcipreste evidentes influencias de la cultura mozárabe e, incluso, también de la oriental. Sobre la influencia árabe en el Libro de buen amor, Castro, que la defiende de manera vehemente, discrepa e, incluso, polemiza abiertamente con Claudio Sánchez Albornoz, quien ve en ella un más evidente influjo latinizante que arábigo. Otros importantes críticos también se han ocupado del Arcipreste y su obra de manera exhaustiva, como María Rosa Lidade Maikiel-quien niega que haya biografismo en ella-, Margheritta Morreale, Antonio Zahareas, Carmelo Gariano, Aguado, Richardson… y, por supuesto, Manuel Criado de Val, el filólogo con raíces en Rebollosa de Hita que tanto hizo por divulgar la historia de Hita y su famoso Arcipreste. De ello queda huella en sus propias obras publicadas al respecto, pero, sobre todo, en el Festival Medieval hiteño que, fundado, alentado y dirigido por él desde 1961 hasta casi ya sus últimos años de vida-fue muy longevo pues murió en 2015, a los 97 años de edad-, tiene la consideración de fiesta de Interés Turístico Nacional y se continúa celebrando anualmente. En cada edición de este festival que se celebra en los albores del verano, Juan Ruiz y su obra tienen siempre una presencia destacada, como no podía ser de otra manera. Aunque investigadores modernos cuestionan algunas de las tesis que mantenía Criado de Val sobre el Arcipreste y su obra e, incluso, algunos directamente las rebaten y rechazan, su labor de estudio y divulgación fueron claves para poner en valor la figura de Juan Ruiz y el paisaje de Hita y el del conjunto del Libro de buen amor, tanto literario como geográfico. Además, Criado fue el impulsor de la celebración en 1972, en Madrid, del I Congreso Internacional sobre el Arcipreste de Hita, punto de conexión, en unos casos, y de partida en muchos de los estudios más recientes sobre la obra y el autor.

Decíamos antes que no todos los análisis críticos y tesis sobre el Arcipreste y su obra son pacíficos. Ya hemos visto en el párrafo anterior alguna evidencia de ello, como la polémica entre las influencias arabizantes o latinizantes habida entre Américo Castro y Sánchez Albornoz, pero es que hasta la propia cuna de Juan Ruiz, el lugar de su nacimiento, también está envuelta en polémica, disputándosela dos alcalás: la vecina nuestra de Henares y la Real, en la actual provincia de Jaén. Hay otras tesis, prácticamente descartadas, que sostienen otros posibles lugares de nacimiento de Juan Ruiz, estando entre ellos Guadalajara, ciudad en la que el historiador local del XVII Francisco de Torres le sitúa viviendo en 1410, algo absolutamente ya descartado documentalmente. Tras leer los últimos trabajos publicados sobre el más probable lugar de nacimiento de Juan Ruiz, publicados ambos el verano pasado en la prestigiosa revista literaria Archiletras Científicas, me inclino claramente a pensar que Juan Ruiz nació, vivió y estudió en Alcalá de Henares. Esa es la tesis que sostiene, y avala documentalmente hasta donde es posible, en su artículo titulado “Juan Ruiz, entre Hita y Alcalá de Henares”, mi admirado compañero, amigo y siempre muy bien documentado historiador, además de sensato y ponderado crítico y analista, Plácido Ballesteros. Por su parte, Jesús Fernando Cáseda, en su artículo titulado “Juan Ruiz de Cisneros y el ´Libro de buen amor´: Autobiografía poética durante el reinado de Pedro I”, mantiene que el Juan Ruiz que es tenido por autor del libro-hay quienes defienden que incluso puede ser un seudónimo tras el que podría estar hasta el arzobispo de Toledo, Gil de Albornoz-, es un Ruiz de Cisneros nacido en Benzaide, lugar identificado con la actual Alcalá la Real. Según la tesis de Cáseda, Juan Ruiz de Cisneros era hijo ilegítimo de Arias González de Cisneros, noble palentino que estuvo cautivo a finales del siglo XIII en Alcalá la Real, entonces conocida como Alcalá de Benzaide, ciudad del reino de Granada, donde tuvo varios hijos con una cautiva también cristiana. Tras regresar liberados a Castilla, el Juan Ruiz de la tesis de Cáseda habría obtenido varios privilegios eclesiales, entre ellos el arciprestazgo de Hita, gracias al apoyo del entonces obispo seguntino y familiar directo suyo, Simón Girón de Cisneros. Plácido Ballesteros desmonta esta teoría, demostrando que el Ruiz (o Rodríguez) de Cisneros del que habla Cáseda no es, no puede ser el Arcipreste de Hita y que no es coetáneo al tiempo de edición de la obra. No me mueven mi acreditado guadalajareñismo militante, a veces tan miope como todo lo que se ve a través de los “ismos”, ni mi sincera y profunda amistad con Plácido Ballesteros, cuando afirmo que creo que acierta en la razonada y documentada (hasta donde es posible) defensa que hace del nacimiento y vinculación con Alcalá de Henares del Arcipreste. El propio director y coordinador del volumen monográfico dedicado a Juan Ruiz y su obra en la previamente citada revista Archiletras, Bienvenido Morros Mestres, en el artículo introductor titulado “Las respuestas a los enigmas”, tras ponderar las tesis y las defensas que de ellas hacen Ballesteros (a la que se suma Soraya García con otro artículo en la misma línea) y Cáseda sobre el verdadero origen del Arcipreste, sostiene que “Por lo que respecta a este primer gran enigma sobre nuestro autor, parece resolverse a favor de un Arcipreste de Hita, nacido en Alcalá de Henares y formado en sus centros educativos e integrado en las élites de la ciudad y que desempeñó el cargo de Arcipreste de Hita, perteneciente a la diócesis de Toledo”. El Libro de buen amor es el libro de las dicotomías: don Carnal/doña Cuaresma; don Melón/doña Endrina; mur de Monferrado/mur de Guadalhara… y las polémicas críticas que lo envuelven también son adversativas: arabizante/latinizante; biográfico/no biográfico; moralizante/licencioso… De Alcalá de Henares/de Alcalá la Real. Para tratar de despejar esas incógnitas, y muchas más que rodean al Arcipreste y su obra, ha nacido en buena hora la Cátedra Arcipreste de Hita. Iremos viendo la luz que nos aporta que, en todo caso, tendrá una encendida sombra, como la del otoño en el poemario de José Javier Aleixandre, premio José Antonio Ochaíta de Poesía en 1985. Como verán (casi) todo queda en casa.