15/12/2019 / 17:32
Eduardo Díaz


Imagenes

Una tasca de Guadalajara con sabor añejo: Casa Claudio

Su propietario era Claudio García y en sus comienzos únicamente se servían bebidas.


Se acercan las fiestas navideñas y en el rincón de esta semana vamos a recordar a una tasca de nuestra ciudad que todavía sigue abierta y es un referente del barrio del Alamín, nos estamos refiriendo a Casa Claudio. La Taberna de Claudio abrió sus puertas en el año 1940, en una casa situada junto a la parroquia de Santa María e igualmente anexa al palacio de los Guzmanes, hoy convertido en una residencia de estudiantes.

Su propietario era Claudio García y en sus comienzos únicamente se servían bebidas. La especialidad de la casa era el chato de vino, el cual procedía de la localidad madrileña de Colmenar de la Oreja. Este singular vino se servía solo o acompañado de gaseosa, limón y el típico sifón que se fabricaba en la Industrial de Guadalajara. El camión de vino visitaba nuestra ciudad los miércoles y aparte de Casa Claudio repartía su genero en el bar La Palma, El Ángel, La Escalerilla y por último en el bar Resti, localizado en la colonia de Sanz Vázquez.

La principal clientela de Casa Claudio eran los vecinos de la barriada del Alamín y en las tardes, acompañados de un buen café, se disputaban reñidas partidas de: mus, brisca, tute y dominó. La tasca de Claudio era parada obligatoria en las fechas navideñas, allí los vecinos, al calor de la estufa, entonaban todo tipo de villancicos, ya que no hay que olvidar que en este humilde barrio de la ciudad la Navidad era y lo sigue siendo la fiesta grande de sus moradores.

En el año 1980 Claudio cedió el local a su sobrino Francisco Montes, el cual era conocido popularmente en nuestra ciudad con el apodo de “ Curro”. Su esposa “ La Pepa” se hizo cargo de la cocina en la parte alta del edificio. Pronto y debido a su gran fama de guisandera se hicieron famosas sus raciones de bacalao rebozado, las famosas tortillas de patatas, los huevos fritos y las inigualables alitas de Pollo. Todos los miércoles de la semana se hacían las judías con morro de cerdo, autentica atracción de la casa. 

Tan felices y a gusto se encontraban los clientes en este local que Curro muchas noches se las veía y deseaba para cerrar el establecimiento y dirigirse a su domicilio a descansar. Existe una curiosa anécdota de una noche en la que un cliente se quedó dormido sobre una de las mesas y no había manera de despertarlo. El propietario tuvo que llamar por teléfono a sus familiares y cuando estos aparecieron en el local, rogaba y suplicaba quedarse a dormir en el local al que consideraba su casa.

Con el paso del tiempo fue el hijo de los propietarios el que tomó las riendas del local. El joven Sergio Montes, conocido cariñosamente como “ El Tiles”, dio al local un aire bohemio y juvenil e incluso en su local se fundó la simpática peña: “Carmelitas Descalzos”, para animar y seguir desde Guadalajara al equipo de fútbol andaluz del Cádiz. En la actualidad el local es frecuentado por la juventud arriacense en las tardes y noches, con un ambiente sano y jovial. Pero en el recuerdo de los más mayores del barrio del Alamín siempre quedará el Casa Claudio.


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