El alcalde, Miguel Óscar Aparicio, confiesa que, cuando le dieron la noticia, pensaba que le estaban "gastando una broma".
Se están repartiendo garrafas de aguas y dando suministro con cisternas, también llegadas desde Cuenca.
No obstante, no tiene calidad suficiente para ser apta para consumo humano.
Camiones cisterna y garrafas están paliando la falta de agua entre los vecinos.