La finada quedó tendida en la cama, sin poder recibir visitas de sus más allegados, supongo que por protocolos Covid, pero sin que se hiciese nada con ella. Y así pasaron y pasaron las horas
“Somos los de la Guarrina la gente más fina que el mundo parió. Tan pronto robamos gallinas que sacos de harina que sacos de arroz”, era uno de los cánticos de la gente del barrio.
Vivieron y pasaron, “como la verdura de las eras”, al decir de Jorge Manrique.
Pocos escritores hay en la literatura española tan famosos y con una vida tan desconocida e idealizada por el mito del romanticismo.
Entre penas, como la supresión de besos o eventos familiares pospuestos, siendo lo peor no haber podido despedir en tanatorios, iglesias o cementerios a tantas personas queridas, también algunas alegrías.
La semana pasada fuimos noticia. Hasta en cuatro ocasiones, que yo viera, apareció Guadalajara en los medios de comunicación nacionales.
Mal año con un final esperanzador que tiene a Guadalajara como protagonista.
El libro, de veinte relatos, contiene historias de personajes más o menos indefensos, heridos en alguna medida. Son relatos mezclados de realidad y de fantasía.
En su rincón, Eduardo nos recuerda en la semana de la Lotería de Navidad aquel premio que se repartió en el kiosco de gosolinas del Cháscala en 1941.
Parece una contradicción hablar de celebraciones cuando el bolsillo está no ya vacío sino pareciera que roto y sin nada dentro y sobre todo los hospitales con tantas personas sufriendo, lamentando además miles de muertes por la pandemia.
La Navidad nos viene a recordar cada año, en estas gélidas noches de diciembre, que en el gran teatro del mundo, algunos estamos representando nuestro papel rematadamente mal.
Que el año nuevo sea lo más propicio para todos, además de pasar la dramática página histórica que nos deja un 2020 para el olvido pero que paradójicamente será estudiado y analizado en los libros.
Ninguna de las conquistas que han tenido lugar en relación a la igualdad entre las mujeres y los hombres han sido fruto de la casualidad o de la evolución natural de la sociedad.
El Congreso acaba de aprobar la Ley de la Eutanasia sin escuchar a los expertos, con prisas, como si el debate debiera sustraerse a la sociedad.
Menos mal que todavía nos queda VOX , defendiendo ideas claras, que buscan el bien común, y alguna persona valiente, como Cayetana Álvarez de Toledo, o Isabel Díaz Ayuso,
Mención muy especial, por ser menos corrientes en otras latitudes, merece la cantidad y variedad de murciélagos nocturnos.
Miguel Delibes y Félix Rodríguez de la Fuente, dos genios imprescindibles, dos grandes defensores y divulgadores de la Naturaleza que pasearon juntos por Pelegrina.
Debemos aprovechar las oportunidades, esos ratos felices son oro puro y en cualquier momento puede quebrarse la dicha.
¿Son sólo guapos Zapatero y Sánchez? Mi mujer decía que también lo era Javier Arenas, del PP.