Uno de los pueblos de la provincia más amplia y gravemente afectado por la gripe española fue Aldeanueva de Guadalajara. En él se contagió la mitad de la población (alrededor de 200 personas) y fallecieron 20.
Aquí en España y en concreto en varias comunidades autónomas hay que pedir urgentemente muchos ‘step aside’ o en términos políticos dimisiones urgentes.
A muchos no les gusta el empleo de términos belicistas para referirnos a un desafío biológico, a un problema médico, pero hay bastantes paralelismos.
Los que envejecen van cambiando sus opiniones coincidiendo con las mías; ya saben, lo del sabio-o el diablo- y su edad.
Los problemas, como no, también se han globalizado. La libre circulación de capitales facilitó la inversión y el desarrollo económico, pero también se convirtió en herramienta a disposición de los malos.
En el año 1996, publiqué en la editorial Aache un libro acerca de este asunto: “Guadalajara en la Literatura” es su título, y “Una tierra para las buenas letras”, su subtítulo.
Hay que tomar desde el balcón o ventana aire y sol, y mirar al exterior. El aplauso que damos a sanitarios, conductores... es justo, pero además nos es necesario, pues nos reúne.
La lucha se intensifica mientras se llega a la cresta de la ola.
Mis más tristes notas escritas en la prensa en Nueva Alcarria, a mis setenta y nueve años de vida siendo las mismas sin ánimo de críticas.
Su fundación data del año 1946.
Son tiempos heroicos y sin embargo los llevan como el que lava. Siguen los eclesiásticos levantándose al alba.
Estamos viviendo días terribles, pero la fuerza de nuestra democracia está en el valor de sus leyes, en su virtud y oportunidad.
Los investigadores proponen que el efecto “gafas de cerveza” puede ser un buen recurso.
Es una suerte dentro de lo terrible del asunto poder estar viviendo esta situación desde un lugar como Cifuentes.
En Guadalajara el número de hospitalizaciones ha decrecido en tanto por ciento en los últimos días y el número de altas es mayor al de ingresos.
Estamos infravalorando la complejidad de la situación política nacional y europea.
¿Qué decir de la desolación de las diezmadas residencias de ancianos por esta plaga, y de ciudades fantasma donde hasta los pájaros parecen estar extrañados de tanta soledad en las calles y tan abrumador silencio?
Lo que jamás nadie pensó que podía pasar, ha pasado. La gente ni siquiera imaginaba que se iban a acabar los besos, abrazos, caricias, cervecitas con los amigos...
Hace muchos años me convencí de que hay profesiones del bien, como son las de médico, enfermera o sacerdote. Ahora he ampliado la visión y debo incluir a otras profesiones de bien.