Más de 26.000 fallecidos reconocidos desde que comenzó esta pesadilla en la que estamos inmersos. Una cifra capaz de soliviantar, de enojar a cualquiera.
Estamos haciendo un análisis de la vida y de los comportamientos políticos.
Comienza la semana, la octava desde que se decretase el estado de alarma, con una apuesta arriesgada para la salud y la vida.
Pido a las autoridades competentes que se levanten monumentos en todas las ciudades y pueblos de España dedicados a la memoria de una generación que dio a su país mucho más de lo que recibió.
Parece ser que estos días han aparecido unos carteles en centros sanitarios que prohíben la captación de imágenes y grabaciones en dichos centros sanitarios bajo amenaza perseguir “por vía penal o disciplinaria” (sic) tal comportamiento.
En manos de todos está avanzar o retroceder en el camino que ya se nota en las calles.
A día de hoy, que sepamos solo ha tomado en consideración esta fundamental acción el Ayuntamiento de Guadalajara.
El alcalde, como buen discípulo de Page y Sánchez, pretende anestesiar a la oposición. Somos malísimos.
En el rincón de esta semana vamos a recordar las primeras manifestaciones del Primero de Mayo de Guadalajara.
Cómo no agradecer a tantas personas, particularmente del sector de la salud, su dedicación, y profesionalidad, su humanidad y vocación.
Ahora es el momento de hacer de esa vulnerabilidad, de esa necesidad, virtud.
El título Modernidades se debe a la novedad que en mi 96 cumpleaños me han felicitado hijos y nietos por videoconferencia.