Hay semanas que quedan grabadas en la memoria colectiva de una ciudad. Esta lo ha sido. Guadalajara ha vivido una Semana Santa llena de emoción y participación.
La historia de la Semana Santa en la capital, fiesta de Interés Turístico Regional, se encuentra en un dulce momento.
Poeta, dramaturgo, traductor, polemista literario y sobre todo, fabulista, su vertiente creadora sin duda más conocida y que más ha trascendido y perdurado, Iriarte hizo también su viaje por la Alcarria.
Con la llegada de la Semana Santa, los dulces típicos inundan nuestra gastronomía. Aunque la reina es, y será, la Torrija. Es por eso que quería dejaros una versión un poco diferente, incluso más sencilla que la tradicional, y que os va a sorprender. ¡Vamos a por ellas!.
Entrados en Semana Santa, recordamos la importancia de los sonidos tradicionales en la configuración de los ambientes rituales en nuestro entorno cultural.
Semana Santa en un mundo en guerra: la vida y la muerte se encuentran de nuevo. Semana Santa que, independientemente de nuestras creencias, nos reencuentra con nuestra parte más espiritual, esa que nos define.
En el “Aula de Cultura de AACHE”, la presentación del libro de Ángel Taravillo Alonso, El morrión y la cruz. Una crónica novelada de la conquista del Perú, por Francisco Pizarro y sus gentes. La ficción coloca, en puesto destacado, a un alcarreño, que bien pudo ser verdad aunque nunca hubiera existido.
Ahora estamos en días de trueno, y me refiero a las guerras, malditas sean. Las cosas se han puesto serias para el mundo entero por culpa de inhumanos personajes.
El domingo saldrá la procesión que conocemos como ‘la borriquilla’, Jesús entrando triunfante en Jerusalén. Siete días después recorrerá las calles resucitado tras un penoso calvario y crucifixión.
No podemos olvidar a los colectivos que tienen mayor dificultad para acceder al mercado laboral, personas que tienen más problemas para lograr una inserción social que solo se consigue con un empleo. Diputación y Junta de Comunidades han firmado un nuevo Plan de Empleo.
Anda despendolado el personal, especialmente el juvenil femenino, quitándose ropa con las temperaturas que tras Semana Santa han disparado hacia arriba el mercurio, como se decía en viejuna metáfora cuando este metal reinaba en los termómetros.
Amenaza Trump con hacer desaparecer de la faz de la tierra a toda una civilización en una noche, de arrasar con ira y fuego infraestructuras y centrales eléctricas.
Los primeros datos de la Semana Santa de Guadalajara se sitúan en la Hermandad de la Virgen de la Soledad en 1573.
La primavera siempre se resiste por estos pagos. Pero ya la tenemos encima, tras una Semana Santa en la que muchos pueblos han reabierto bares, ventilado casas, brindado con la típica limonada y participado en comilonas y procesiones venidas muy a casi nada.
Semana Santa es descanso, ocio, cultura, tradición, sí, pero sobre todo es revivir en actos litúrgicos y manifestaciones de fe por las calles la pasión y resurrección de Cristo.
Además de la significación religiosa de estas fechas en una provincia de hondas raíces cristianas, la Semana Santa significa en nuestra provincia una explosión de arte, belleza y costumbrismo, cultura con mayúsculas.
Don Pedro de Alarca, “Conde de Aranda”, propuso la creación de un canal con las aguas del río Henares con el objetivo de hacer más productivos los campos de cultivo paralelos a dicho río.
Lo que más me llamo mi atención en la Gala de los Goya es cuando los asistentes se levantaron con fervor a aplaudir un documental cargado de sufrimiento, de dolor y de placer ante la muerte.
Ahora que los tradicionales viacrucis están tocados de muerte en nuestros pueblos por escasez de devotos, sus amantes tienen uno estupendo allá donde se juntan las provincias de Guadalajara y Zaragoza y parece haberse detenido el tiempo.
Las cosas cambian, todo cambia, como dice la canción, también nuestra percepción de la realidad, incluida la política.