Mi abuela tenía 97 años y medio. Estaba sana. Aun así, sabía que algún día moriría, es ley de vida. Incluso ella nos lo decía. Sin embargo, nunca pensé que fuese así.
Creo que el mundo no va a ser igual porque nos despertaremos en un mundo sin certezas.
El nuevo calendario de España, trasmutada en Balconia, ha hecho trizas sueños de libertades y vacaciones de millones de niños, de abuelos por tenerlos cerca, de jóvenes que tenían reservado su enlace.
He querido escribir esta carta porque quiero daros las gracias y enviaros muchos besos a todos los que estáis trabajando por y para nosotros.
La sociedad precisa respuestas y cada administración tiene un nivel competencial con el que poner su grano de arena.
Es momento para cuidarnos los unos a los otros, para ubicarnos en el inimaginable e inabarcable universo, para intuir los retos cognitivos, sociales, económicos de nuestra especie que está en coma inducido.
Dos amores hicieron dos ciudades, dos europas, la de ayer y la de hoy. Esto es lo que H. Arendt llamaba “individualismo burgués”.
No importa que este año la pandemia haya obligado a prohibir la Semana Santa. A mi no me impide revivirla.
¿Cuándo podremos salir a la calle?, la respuesta es clara, cuando el miedo te lo permita, porque una vez se levante el estado de alarma seguirá habiendo riesgo.
En este momento concreto restan varias semanas para dar por iniciada la segunda fase y casi todo son preguntas sin respuesta.
Mi petición y sugerencia es que de forma temporal se recomiende vivamente el uso de normas de circulación temporal que reduzcan al máximo los encuentros.
No hay duda de que las grandes oportunidades han surgido de los grandes contratiempos. Grandes inventos de la humanidad nacieron de la necesidad, convirtiéndola en virtud.
Pero no sólo miente China. A nuestro alrededor todos maquillan las cifras oficiales para -supuestamente- no ver afectada su industria, su futuro turismo o su ubicación en el tablero mundial.
El Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Guadalajara propicia todas las medidas para que el proceso del parto sea vivido por parte de la madre y el /la acompañante de la manera más íntima y adecuado a sus deseos.
El producto estrella de fabricación fue los ‘Mielitos’ que se componían de granos de trigo recogidos en la cosecha de la campiña y rociados de la típica miel de la alcarria.
Mañana saldrá el sol porque fuera hay gente buena luchando, poniendo su vida en peligro, cuidando de nuestros enfermos, intentando alcanzar la curva.
La incidencia de esta vuelta- en la que se extremarán protocolos de actuación tanto por empresas como por trabajadores- se verá en las próximas semanas.
La primera reflexión compartida es que el coste humano de la pandemia está siendo dolorosamente alto. El balance diario de nuevos afectados cercanos y la incógnita de su evolución nos preocupa.
Cuesta asumir que no podremos realizar esa escapada para descansar, disfrutar, desconectar de la vida diaria, por mucho que desde hace semanas las rutinas no sean ya las mismas.