Unos contarán historias y otros relataremos hechos, rotundos y evidentes.
Los partidos afrontan con diferente estado de ánimo esta importante cita.
Los resultados del 28 de abril abren una puerta a la posibilidad real de un cambio en Guadalajara, pero no está hecho, ni mucho menos.
La sociedad española está en el centro político desde el inicio de la democracia, desde que en las primeras citas electorales venciera la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez.
Por lo pronto, Guadalajara tiene ahora casi 5.000 habitantes más que hace sesenta años.
Finalmente Vox no consigue diputado en Guadalajara pero si representación en la región y queda quinto a nivel nacional.
Los vecinos de Luzaga transmiten a su alcalde José Luis Ros Maorad su preocupación por este pésimo servicio.
La composición del nuevo Congreso de los Diputados y del Senado, que resultará de esta convocatoria, se muestra abierta y dibujará un escenario necesitado de pactos para que las sumas parlamentarias permitan una investidura.
¿Nos conformamos con Guadalajara como es o trabajamos para que sea como debería ser?
Nunca llueve a gusto de todos.
A la espera de la segunda parte –las municipales, autonómicas y europeas–, y sabiendo que cualquier traslación automática de los resultados no tiene gran recorrido, no deja de ser curioso ver cómo quedaría el mapa tanto en el ayuntamiento como en la provincia y en la comunidad autónoma.
Es este viernes, 3 de mayo.
Es evidente que el descalabro que el PP ha tenido a nivel nacional, en gran medida se debe al voto que le ha quitado Vox por la derecha.
No sería acertado aprovechar la carga emocional que se ha desatado por el caso de María José para acometer 'en caliente' la legalización de la eutanasia.
Sánchez lució durante el anuncio-mitin del adelanto electoral un humilde traje, según los expertos de 4.000 euros.
El índice de participación denota la ilusión de una sociedad, la salud del sistema.
En cualquier caso, la ministra socialista Magdalena Valerio demostró sus tablas y tiró de su larga experiencia política, la representante del PP, Silvia Valmaña, exhibió sus dotes de parlamentaria experimentada y aguerrida, y los de Ciudadanos, Podemos y Vox dejaron buena impresión.
Hace décadas, el término chaquetero era un agravio, un oprobio para quien lo recibía. El ‘cambiar de chaqueta’ suponía una cesión de dignidad dificilmente justificable.
Lo califica de "despróposito intolerable".
Los distintos estilos de la mística cristiana ponen de relieve uno de los aspectos del amor: el erótico, el evangélico o el platónico.