Parece ser que estos días han aparecido unos carteles en centros sanitarios que prohíben la captación de imágenes y grabaciones en dichos centros sanitarios bajo amenaza perseguir “por vía penal o disciplinaria” (sic) tal comportamiento.
El título Modernidades se debe a la novedad que en mi 96 cumpleaños me han felicitado hijos y nietos por videoconferencia.
La clase trabajadora llega a esta significativa fecha en horas de máxima incertidumbre y temores, afectados muchos por un ERTE, con los lugares de trabajo cerrados y mucho que reivindicar.
La “nueva normalidad” se ha colado en nuestras vidas confinadas casi sin darnos cuenta, a través de los telediarios y de la prensa móvil.
Se ha llegado a decir que en 2022 la mitad de las noticias a las que la población tendrá acceso serán falsas- o medio ciertas-. Los voceros del mundo antiguo demostraron lo fácil que es confundir realidad y ficción.
Que nos preocupe el presente y el futuro en unión.
Ahora la vista está puesta en agosto, aunque no haya toros ni suene la banda, aunque no salgan San Roque ni la Virgen, ya en 2021 los sacaremos dos veces si hace falta porque, además, los párrocos están con su gente y lo que haga falta.
El cerebro es un invento divino y ningún ordenador puede igualarlo. También la naturaleza nos distrae del tedio del confinamiento, beneficiándose del abandono urbano.
Ayuntamientos de pueblos zaragozanos han decidido dedicar el presupuesto de festejos, romerías, conciertos, festivales y demás cosas suspendidas en ayudas para los autónomos y necesidades básicas de los vecinos.
La naturaleza necesita de esa agua aunque nosotros estemos en casa.
Ahora es el momento de hacer de esa vulnerabilidad, de esa necesidad, virtud.
Tras las cifras hay una historia, una cara, un adiós. Cuando pase todo, habrá que reflexionar sobre la gestión de las administraciones, empezando por Pedro Sánchez, principal responsable por su cargo.
Y me dio por hacer una comparación paralela de los políticos y emprendedores de la Transición y los de Ahora. Mientras recapacitaba, no había siquiera indignación, fue reflexiva, tranquila, analítica, desapasionada.
Cuando un cristiano pierde la relación y el contacto con el Resucitado, se queda sin participar de la vida de Dios y sin gozar de su salvación.
El primer Defensor del Menor, Javier Urra, nos recuerda las pautas a seguir este domingo y a partir de ahora con los niños en sus salidas al exterior.
El Asilo de Ancianos de Guadalajara se inauguró el 16 de abril de 1894 por parte de la Fundación de las Hermanas de los Ancianos Desamparados.
La mascarilla se ha hecho emblema de heroísmo y símbolo de incompetencia gubernamental. Y a falta de mascarillas, han entrado en juego las mordazas.
Ellos son los protagonistas del inicio de una cierta desescalada que nos hace pensar en un mes de mayo con progresivos pasos hacia esa normalidad.
En los últimos años nos hemos ocupado más de las formas que del fondo. Ya no hay asilos.
Me encuentro de manera ocasional pasando unos días en la villa de Quer, en donde residen dos de mis hijos. Un antiguo pueblo campiñés, de expertos labradores.