Ya no se habla tanto de la cuesta de enero, quizá porque para quienes andan del Erte al Ere o engrosan las colas del hambre todos los meses están en cuesta.
Como edición que tiene su merecido espacio dentro de la bibliografía castellanomanchega, y siendo la nuestra una de las tres provincias que entran en su contenido, el libro me ha parecido de extraordinario interés.
Y, hablando de la identidad del hipotético cuarto rey mago, ¿cuál sería su nombre?
Ha caído la otrora terrible invernada, con cantos de zorzales y de urracas acercándose al lugar y barruntando nieve que cae en abundancia, pero sin viejas cuchicheando en las cocinas y hombres jugando al guiñote en el bar.
Las redes han sustituido a las publicaciones satíricas del pasado; ahora me río de éstas y de su inocencia.
El calendario juliano estuvo vigente en Europa durante 16 siglos, aunque arrastrando error con respecto al año solar.
“Somos los de la Guarrina la gente más fina que el mundo parió. Tan pronto robamos gallinas que sacos de harina que sacos de arroz”, era uno de los cánticos de la gente del barrio.
Vivieron y pasaron, “como la verdura de las eras”, al decir de Jorge Manrique.
Entre penas, como la supresión de besos o eventos familiares pospuestos, siendo lo peor no haber podido despedir en tanatorios, iglesias o cementerios a tantas personas queridas, también algunas alegrías.
La semana pasada fuimos noticia. Hasta en cuatro ocasiones, que yo viera, apareció Guadalajara en los medios de comunicación nacionales.
Recuerdo que cuando se publicó la ley de Enseñanza mixta, que juntaba en una misma clase chicos y chicas, fue Checa el primer pueblo que la aplicó.
Si en la mañana del domingo fue un placer pasear y caminar sobre la nieve virgen, las complicaciones, los coches atascados, las calles impracticables y el hielo ganando terreno se acabaron imponiendo.
Se fue el año 2020 con sus campanadas, y nos quedamos con un excelente Nacho Cano, con la bella Pedroche apenas vestida de mascarilla y con la esperanza puesta en este tiempo que llega y trae soluciones científicas.
La pandemia, ha generado sensación de desabrigo, pacientes desestabilizados, dolor, vivencia de pesadilla, amargura, sentimiento de indefensión, pérdida de la capacidad de decidir, desesperanza.
En marzo y abril el virus barrió las residencias dejando tras de sí un horror que nadie nos ha contado aún.
La Navidad nos viene a recordar cada año, en estas gélidas noches de diciembre, que en el gran teatro del mundo, algunos estamos representando nuestro papel rematadamente mal.
Que el año nuevo sea lo más propicio para todos, además de pasar la dramática página histórica que nos deja un 2020 para el olvido pero que paradójicamente será estudiado y analizado en los libros.
Ninguna de las conquistas que han tenido lugar en relación a la igualdad entre las mujeres y los hombres han sido fruto de la casualidad o de la evolución natural de la sociedad.
El Congreso acaba de aprobar la Ley de la Eutanasia sin escuchar a los expertos, con prisas, como si el debate debiera sustraerse a la sociedad.
Mención muy especial, por ser menos corrientes en otras latitudes, merece la cantidad y variedad de murciélagos nocturnos.