Decía Espido Freire, ganadora del premio Planeta en 1999, que hoy en día, en pleno siglo XXI, leer supone un posicionamiento ético y que leer lo que leemos es una declaración estética.
Nunca, nunca, nuestro parlamento fue altavoz de voces tan divergentes, distintas y variadas. Nunca, nunca, la libertad de expresión, opinión y condición fue tan respetada.
La actual situación nos sirve hoy para recordar con cariño y admiración a los que nos dieron clase, hombres y mujeres de gran valía que seguramente no alcanzamos a comprender en su totalidad.
No hay que ‘encabezonarse’ en abrir a toda costa los centros. Y lo dice alguien que ha dirigido durante décadas un centro de Karate con visos de desaparición.
El poemario Hacia Cúspide, es un tesoro familiar que he leído con emoción porque, además, la calidad de los casi cincuenta romances que lo conforman lo merecen.
El pueblo de Chequilla añade a su espectacular imagen, entre voluminosos riscos con nombres propios, la exquisita maravilla de su pequeñez y de su silencio.
Este final del verano nos lo está amenizando el Habeas Corpus y sus variantes: Corpus Cristi, Arias Corpus, Alias Corpus y en seguida estaremos con el Sursum Corda o el Abracadabra.
Abundantes son los proverbios relacionados con agosto: “Frío al rostro”/“Fríe el rostro”. Y con noviembre.
Desde la Transición, han sido varios los intentos de consolidar un partido liberal que defienda los derechos y libertades individuales, la economía de mercado, la meritocracia...
El joven don Martín tiene su mausoleo pegado a la pared.
Las fiestas de este año son una oportunidad para celebrar el sustrato religioso, la verdadera base de lo suprimido.
Lo que da unidad y continuidad histórica a un pueblo y a una cultura es la Constitución y la constelación de derechos y leyes que surgen a su alrededor.
Cuando se dice que el miedo puede matar no hemos de pensar solamente en la muerte física, corporal, sino también en la muerte psíquica, en la muerte de la vida mental.
Vamos a procurar conocer hoy cómo fueron las ferias de 1898, el año en que se terminó de poner el sol en el imperio español tras la pérdida de las últimas colonias de ultramar.
Unos de soledad absoluta y obstinada, otros apunto de estarlo, si antes no se le pone remedio.
Aunque hoy luchamos con fuerza contra ese virus que amenaza nuestra salud y condiciona nuestras vidas, no olvidemos que el cáncer sigue matando y haciendo sufrir.
Cuando hablamos de adolescentes lo hacemos como si fueran clónicos, y no es así. Los hay muy deportistas, muy estudiosos, muy responsables.
Llegarán tiempos nublados, días grises sin ver el sol, persianas cerradas sin abrirse, como los ojos de los muertos, que no se abren. No se oirá el bullicio, como en los ríos secos, que no se oye el agua.
Los anuncios de suspensiones de actos se han sucedido desde el pasado mes de marzo y apenas tendrán lugar con las restricciones que procedan los actos religiosos, sin procesiones.
Podemos y debemos ser proactivos, ahuyentar el pensamiento mágico y enfrentar la hipocondría social, dando un propósito positivo a lo que venga.