Sánchez advierte que no se va, que se ata al mástil, que le da igual que se hunda el barco, que no lo sacan ni con espátula.
Colaborador en su día de Nueva Alcarria y de muchos otros medios de nuestra provincia, la vida de Francisco Vicent Galdón ha sucedido mayormente en Guadalajara, donde ahora vive. Y de sus múltiples facetas rescatamos hoy la artística.
Un delicioso postre que, por tradición, se toma la noche de Nochebuena. Vais a ver lo sencilla que es esta receta.
En 1833 una Real Orden del Rey Fernando VII decretó la instalación de la Academia de Ingenieros en el antiguo palacio de Montesclaros en Guadalajara. Una semana después de publicar esta orden, el monarca fallecía en Madrid, a los 48 años de edad. Fotos: Fernando Toquero.
Hay consenso entre las organizaciones de consumidores serias de que estas serán las Navidades más caras desde que hay registros. Lo notaremos, avisan, al preparar la mesa antes de sentarnos con la familia o amigos.
Le estaba esperando la muerte traicionera. Me lo descubrió mi hermano David en los ochenta cuando tras comprarse un equipo de música se hizo con los primeros cedés de Extremoduro, que inventaron aquello del rock transgresivo, con melodías bien trabadas, guitarras contundentes y letras crudas y soeces.
A primeros de noviembre del año1983 comenzaban las obras de instalación del monumento a la Constitución por parte del personal de las brigadas de obras municipales en la explanada del comienzo de la calle Constitución. En la fría noche del 6 de diciembre de ese histórico 1983 se inauguraba.
He terminado de leer “Cuando Dios gobierna de lejos” como novela pero que además es un estudio novelado de una cultura que desaparece, la de los pueblos negros en su vertiente de trashumancia, añadiendo análisis de otros temas hondos y reales. Su autor es Rufino Sanz, de Robleluengo.
Un paisano de tiempos en los que cada uno era lo que le daba la gana y podía disentir está convencido de que los meteorólogos, o sus mandamases, están empeñados en que hablemos mucho del tiempo y no lo hagamos de otras cosas.

Esta semana, como saben, juega los dieciseisavos de la Copa del Rey, por una mezcla de virtud y fortuna, nada menos que contra el F.C. Barcelona.
A lo largo de la historia, cumplir con los estándares de belleza de cada época o región ha implicado, en la mayoría de las ocasiones, dolor, como los apretados corsés que no dejaban apenas respirar para lucir una estrechísima cintura, o las crinolinas de las faldas que impedían moverse y sentarse libremente.
Aunque las navidades rurales siguen teniendo su importancia, la sociedad, cada vez más urbanizada, vive estas fiestas con sus propios matices. Hoy dedicamos este espacio al pasado y al presente de la Navidad en la ciudad de Guadalajara.
Nuevos experimentos nos permiten obtener interesantes conclusiones.
Religión, tradición, negocio, ocio, familia, amigos, los mejores deseos de felicidad ante un año que empieza, ilusión que alcanza su cénit con la llegada de los Reyes… es la Navidad, que ya lo llena todo.
Ortega y Gasset contrastó la evidente pobreza material de aquellas tierras guadalajareñas y sorianas con la extrema riqueza literaria que supone el hecho de que por ellas discurra una parte notoria del Cantar del Mío Cid.
Se nos ha ido, en silencio, Luis Martín, músico del grupo “El Mester”, una persona entrañable y dinámica que ha contribuido a la configuración de su grupo y a tejer una red de relaciones musicales y de afectos entre gentes de todo el país.
Llega un nuevo aniversario de la fecha en la que el pueblo español por amplia mayoría refrendó en las urnas el marco normativo que por consenso los políticos del momento decidieron fijar como principios generales, pendientes de desarrollo posterior, para regular la vida de los españoles.
En un país de pillos como este, donde la novela picaresca es un género en sí mismo, cualquier tonto a las tres, en cuanto tiene oportunidad, pega un pelotazo o se lleva una comisión.
En 1909, en una casona de la llamada popularmente como calle Museo, nació Cándido Mínguez Encabo. Comenzó sus estudios en la escuela de San Fernando en la Cuesta de Calderón, lo que hoy en día es el edificio de la Telefónica.