Todos queremos más tiempo, necesitamos más tiempo, días más largos, disfrutar de más horas.
El vértigo que genera el brutal regreso a la ‘normalidad’ nos obliga a recapacitar sobre si hemos aprovechado el descanso veraniego tal y como lo habíamos previsto.
Día Internacional de las peluquerías.
El atentado de Barcelona fue denunciado por el grupo terrorista Estado Islámico, pero para algunos es inconcebible que haya un mal que no proceda del Estado español.
Este verano la maestra Montero, ministra de Igualdad, nos ha redimido predicando las coplas del ciego en un cartel que exhorta a las mujeres que siempre vimos en la playa con respeto.
Bautizado con el nombre del ave acuática por su parecido, el porrón se inventó como una forma higiénica y práctica de beber el vino.
De verdad que no cabemos más tontos ni tontas, ni en la playa ni en el campo ni en la ciudad. Si mañana Sánchez prohíbe beber aguarrás, se nos colapsan las urgencias.
Hay amistades que no conocen los límites ni las fronteras ni las distancias que imponen las magnitudes del tiempo y del espacio.
Las Ligas de la Bondad españolas contaban con una misión principal: Hacer el voto, y practicarlo, de tratar con benevolencia a todo ser viviente.
El paso del tiempo y las formas de vida han cambiado pero la convivencia con la gente del pueblo es la misma o mayor, si cabe, pues hay más tiempo para el ocio y llegado agosto la fiesta explota de manera singular.
Quienes, desde el pasado 17 de agosto, visitan la ermita de San Roque, en la ciudad del Doncel, salen admirados de la belleza de unos cuadros que parecen fotografías por el alcance que logra en el detalle de cuanto capta con el pincel.
Agosto ha copado las fiestas de los pueblos, que antes se retrasaban hasta acabar la trilla. En otros pagos quedan otras.
El pasado 9 de este mes de agosto, Google nos sorprendió con una dedicatoria a Luisa de Medrano, que pronto se convirtió en viral.
Hemos visto incendios desbocados con una potencia calorífica descomunal, tan explosivos que en minutos desbordaban los dispositivos de extinción y era imposible controlarlos en semanas.
Más allá de los titulares de denuncias por pinchazos, que nadie pone en cuestión, en ni uno solo de los casos ha podido comprobarse la hipótesis planteada. Es decir, que se haya inoculado sustancia alguna.
El tema es que debemos ahorrar energía, sí o sí y tenemos un Real Decreto Ley con un plan de choque para ello.
Es el momento de desconectar del ruido, de los problemas y preocupaciones, de mirar al pasado, disfrutar del instante, pasar las horas respirando naturaleza, recargando el ánimo para el ajetreado día a día que vendrá.
Cuántas veces me jugué darme un buen trastazo por no ir al señor Arco a que me pusiera frenos nuevos a la bicicleta y tratar de frenarla con la suela de mis zapatillas, que no zapatas!.
Los que ya lucimos canas recordamos cómo, cuando éramos niños, en verano, ante la falta de noticias, corrían ríos de tinta con lo que llamábamos, en bucólica expresión, serpientes de verano.
Dice Séneca en Invitación a la serenidad, que “hay que ser indulgentes con el espíritu, y hay que darle descanso una y otra vez. Y hay que vagabundear dando paseos campo a través para que el espíritu se sienta grande y se levante, bajo un cielo libre y respirando aire puro”