Una exposición antológica en el Museo Sobrino los pasados meses de enero y febrero, y el libro “Viva mi pueblo” que gentilmente me ha regalado su hija Elena Fernández Echevarría, han servido para traerme a la cabeza, de nuevo, la figura de Antonio Fernández Molina.
La prioridad nacional, a nivel de Estado o de autonomías soberanistas, se ha convertido desde hace meses en concepto de moda. Aunque ni siquiera lo inventaron aquí los tropecientos (de tropa) ‘asesores’ de partidos trasnochados y presidentes avispados.
La victoria fue muy ajustada, por apenas 9 votos de casi mil emitidos. Sucedió hace más de 25 años, en julio de 2000. Del perdedor me he acordado estos días (¿qué será de él, qué estará pensando, habrá cambiado de móvil?). Del ganador no hemos dejado de hablar esta semana.
En tiempos pretéritos, la plaza de San Esteban era una de las más emblemáticas de Guadalajara. Estaba presidida por la parroquia de San Esteban.
La ignorancia que tenemos respecto a la vida de Luisa llega hasta el punto de que algunos autores duden incluso de su nombre, confundiéndolo con el de Lucía.
Como los mundos taurino y futbolístico, el meteorológico proporciona sorprendentes metáforas que nos dejan fuera de juego: “Se avecinan tormentas embebidas”. Hasta cuadran con el momento político con tanto mamarracho (del árabe hispánico bufón o payaso) y una gestión de epidemias y catástrofes que produce escalofríos.
Cualquier oportunidad para desacreditar al rival es buena, eso lo sabe hasta el último candidato de la lista.
Amanecía el siglo XX. La memorable escritora y periodista almeriense Carmen de Burgos y Seguí, conocida por Colombine, llegó a Guadalajara, el 1 de junio de 1901, a tomar posesión de su plaza de maestra en la Escuela Normal, obtenida por oposición un año antes.
A principios del siglo XX los duques del Infantado residían en Madrid, en el conocido como “palacio árabe”. Este palacio comenzó a levantarse en el Paseo del Prado a mediados del siglo XIX por mandato del financiero catalán José Xifré.
Pasó su aniversario sin pena ni gloria. Como algo que nadie quiso recordar por resultar incómodo, por no traer buenos recuerdos, por evitar comparar dónde estuvo entonces cada uno y dónde lo está hoy. Como esas fechas que a veces es mejor dejar dormir en el olvido.
La catedral de Sigüenza ocupa de nuevo las páginas de actualidad. Los medios de información anunciaron la segunda fase de la restauración integral de la capilla de las Reliquias, suntuosa sala de gusto manierista, donde se reviste el obispo con los ornamentos litúrgicos, alzada en la segunda mitad del siglo XVI.
El pasado siempre vuelve o más bien está ahí y de vez en cuando brota su recuerdo. Eso nos pasó este lunes con motivo de la presentación del segundo libro de la farmacéutica, abogada, master en Estudios Literarios y escritora- pues ya tenía otro libro publicado, Camino a Madrid- Albertina Oria.
Hay hombres que no necesitan monumentos porque su obra permanece viva en la memoria de la gente. Hombres que dedican la vida entera a cuidar aquello que no se puede tocar, pero cuya pérdida dejaría un vacío irreparable: las raíces, la identidad, el alma de un pueblo.
Esta receta es de esas que reconfortan el alma, y es que es una receta de mi abuela, fiel lectora de la Nueva Alcarria. Desde aquí, un saludo abu. Vamos a por su receta de…
La naturaleza proporciona en primavera un montón de recursos vegetales para construcción de juegos tradicionales.
Poca oferta, aunque muchas posibilidades de actuación, y exceso de demanda hacen que la situación en Guadalajara, como en todo el país, de la vivienda, resulte de difícil acceso para el ciudadano.
Los estudios psicológicos demuestran que el miedo es más intenso que el deseo, lo que se atribuye a la necesidad de evitar situaciones peligrosas.
Acabo de presentar un libro, en la feria, con el que me he entretenido mucho escribiéndolo. Una historia múltiple de mujeres que –hace mucho tiempo, siglos ha- pusieron su voz en Guadalajara, pasearon por ella, y sintieron estremecer sus pieles y sus músculos al mirar su perfil desde la distancia.
Vivimos el mes mariano por excelencia, que en la provincia tiene su gran manifestación en romerías como las de Barbatona o Yela.
Lleva la provincia varias temporadas en la Champions League de los espárragos derrotando por precio, sabor y calidad a los afamados competidores navarros, vallisoletanos y granadinos. Incluso frena a los baratillos chinos y peruanos.