Los periodistas, algunas veces, pensamos en nuestros lectores. Personas anónimas y desconocidas que siguen el suceder ruidoso de la actualidad. Queremos conocer sus gustos y sentires, saber si comparten o rechazan el contenido de nuestras crónicas y artículos, y descubrir su modo de habitar el mundo.
Durante varios siglos la celebración de la festividad y procesión del Corpus Christi fue la más importante de la ciudad arriacense.
A Carmelo García el pregón con que anunció la fiesta le salió del corazón siendo un repaso de sus recuerdos y vivencias desde que recorría la feria de la mano de su padre hasta la procesión de la Antigua que hace pocos días vio desde la puerta de San Nicolás junto a su hija.
Me acuerdo del olor del algodón de azúcar rosa. Me acuerdo de las Hermanas Colombinas. Me acuerdo de la hípica en el campo de fútbol de la Fuente de la Niña, del capitán Muñecas y de su caballo Farruco. Me acuerdo del hojaldre azucarado de las trenzas de la pastelería Villalba.
Septiembre es el mes de las Ferias y Fiestas en Guadalajara. Pero no siempre ha sido así. El origen de estas celebraciones en nuestra ciudad hay que buscarlo en la Edad Media, cuando el rey Alfonso X el Sabio concedió a Guadalajara el privilegio de su primera feria en 1253.
Un cartero turolense amigo, con 40 años largos de oficio, lamentaba al jubilarse el pasado diciembre que ya casi nadie escribe cartas. Ni de pésame, ni para felicitar o reprobar algo y ni siquiera de amor o más atrevidas entre amantes lanzados.
El 8 y 9 de septiembre, en muchos lugares en plenos festejos patronales, ha arrancado el nuevo curso académico.
El pan, el buen pan, forma parte, en esta Castilla cereal, de nuestra dieta y también de nuestra cultura, de nuestra personalidad, en la vida cotidiana y en los ritos.
La historia de la ciudad de Sigüenza no puede entenderse sin sus obispos. Ahí tenemos los ejemplos de los primeros prelados seguntinos del siglo VI, en época visigoda, o del bueno de Bernardo de Agen, que tuvo que ganarse su nueva diócesis expulsando a palos a los sarracenos del castillo.
Los escolares españoles acaban de sacar el peor resultado de la historia en la evaluación internacional PISA. Apenas un 2% alcanza el nivel más alto de comprensión lectora. La mitad larga no desentonaría en las reatas de asnos y otros semovientes que antaño araban nuestros campos.
Con pañuelo morado al cuello, cabeza alta y la felicidad de sentirnos guadalajareños, es la hora, en particular en estos tres días que restan hasta el Pobre de mí, de abrir nuestras pequeñas fronteras con hospitalidad,.
Yo crecí viendo ganar a Miguel Indurain. Recuerdo aquellas tardes interminables de verano en el salón de casa, toda la familia viendo ciclismo por una razón bastante sencilla: a mi padre le gustaba y ponía el Tour.
Este verano he tenido tiempo de pisar la arena de la playa. Y lo he podido hacer en la del Cargador, de Alcossebre, un lugar medio perdido de la provincia de Castellón, donde cada vez llega más gente. Y donde he tenido oportunidad de pasar buenos momentos con escritores y escritoras de mi tierra.
En pleno verano de 1975, un grupo de jóvenes se reunía a la sombra de la plaza del Jardinillo y decidía crear una peña festiva para incorporarse a las ferias y fiestas de Guadalajara con el nombre de La Crisis.
Comienza el curso escolar, la temporada deportiva y otras actividades que nos van retornando lentamente a la normalidad anterior a las vacaciones, pero el cuerpo, al menos en la capital provincial, pide fiesta.
Iba a decir que me sorprende la reacción de unos y otros a lo de Ceuta, pero no, no me sorprende nada, al contrario: más de lo mismo.
Según consta en el archivo municipal de Guadalajara, el primer recinto ferial de las Ferias y Fiestas de Guadalajara data del año 1919.